
article a LaVanguardia de Màrius Serra:
“… Porque hoy debutan en Barcelona los nietos de la nova cançó. Lo hace bajo el nombre de Els Nens Eutròfics, y presentan su primer disco, Esquitxos ultralleugers. La eutrofia es un término biológico que designa el “estado de nutrición correcto de un tejido, órgano o ser vivo”, de modo que lo eutrófico designa lo rico en elementos nutritivos, en este caso elementos estróficos. Porque el poeta Josep Pedrals, instigado de este grupo sin parangón, es un ser verbalmente muy bien nutrido, y sus compañeros Roger Puig, Albert Sagrera, Esteve Plantada y Marc Torrent le secundan con solvencia en un proyecto que sorprende por su gran riqueza, buen tino y tono tuno. La trayectoria de Pedrals, autor de libros inclasificables, surca siempre el espacio de la oralidad, pero en estos últimos años se ha inclinado por explorar la música de sus versos hasta transformarlos en veras canciones. Escuchen con atención La lectora y ya me dirán: “He somiat una lectora que es delia més enllà: els meus versos, seductora, els llegia amb tanta boca que al final els va besar”. Su primer proyecto musical fue En/Doll, junto a Guillamino, del que surgió un libro disco homónimo de hip-hop (Bankrobber/LaBreu Edicions,2007) en el que destacaba una impresionante version del poema Rates de Màrius Sampere, cuyo directo levantaba al público de sus asientos hasta el punto de que algunos acababan encaramados en ellos. Estos Esquitxos ultralleugers beben de los temas, sistemas y anatemas que pueblan su desbordante El Furgatori (LaBreu Edicions, 2006). Pedrals és dionisiaco y juguetón, terrenal, epicúreo, carnívoro y verbívoro: “Una bleda asolellada em té fregits els pebrots: quan fa figa ni diu fava, li han pujat els fums i el cava i fa el préssec en pijama, secallona amb peus de porc”.
Si Raimon musicó a Marc, Llach a Martí i Pol y Serrat a Salvat Papasseit, Pedrals canta sus propios versos y versiona poetas como Sampere o Plau i Fabre. Si Serrat exploró otras tradiciones y topó con García Lorca, Pedrals explora otras tradiciones y se marca un espléndido Formas sem forma de Fernando Pessoa: “O que me dói nao é que ha no coraçao mas essas coisas lindas que nunca existirao”. Como es lógico, muchas son las diferencias que separan a estos nietos eutróficos de sus abuelos, hoy distróficos, pero hay una que resulta especialmente llamativa. En vez de utilizar el sermoneo prosaico para introducir la siguiente canción del recital, Pedrals habla en verso con la misma naturalidad con la uqe Monsier Jourdain hablaba en prosa en El burgués gentilhombre de Molière. De modo que no explica qué pretendía cuando la compuso ni qué circunstancias le impulsarona ello, sino que cuela un poema que luego la canción rematará. Algunas de estas precuelas poéticas son sensacionales. Por ejemplo, un muy gutural que concluye en dubitativo “si m’estigma, no m’estigma…”. Espero que esta noche, tal como sucede en el disco, antes de la última canción el público escuche a un pletórico Pedrals decir: “Prepara’t a renéixer si acabo el repertori, perquè farem un bis. Si el teu gemec (ai) no és queixa veuràs que el furgatori et durà al paradís”.